EL GÉNERO NARRATIVO-CUENTO

MI PRIMER CUENTO
El día de hoy publicare un cuento sobre la discriminación ya que este cuento fue creado debido a los diferentes insultos que algunos compañeros le dan a otros solo por ser de una tez mas oscura.

LA IGUALDAD ENTRE BLANCOS Y NEGROS
Resultado de imagen para niño blanco y un niño morenoHabía una vez, un niño que se llamaba Miguel, tenía el cabello castaño y los ojos verdes. 
Los padres de Miguel por las mañanas dejaban a Miguel en la escuela y después se iban a trabajar.
Un día, Miguel se dio con la sorpresa de que había llegado un compañero nuevo, y que éste era de distintas características que él y su nombre era Antonio
A la hora del juego a la pelota, todos los niños se dieron cuenta de que Antonio jugaba muy bien a la pelota, únicamente Miguel se sintió mal, porque antes, él era el mejor en el juego a la pelota. 
Cuando terminó el juego, Miguel reunió a sus amigos y le dijo que Antonio no era igual que ellos, porque era negro; que había leído sobre un país que se llamaba Sudáfrica en donde los negros estaban separados de los blancos; que era muy peligroso juntarse con los negros, porque estos eran malos. Entonces, nadie quiso jugar con Antonio, todos jugaban y gritaban contentos y únicamente Antonio estaba triste, siendo así que se fue a una esquina de la escuela y lloraba.
En la noche, Miguel les contó a sus padres, que había llegado un niño negro a la escuela. El padre le respondió que le alegraba que tuviera un nuevo amigo, pero que no entendía porque le decía que el niño era negro, si todos somos iguales
Miguel se sintió mal, pero se dijo a sí mismo, mañana les diré a mis compañeros que todos somos iguales.
Miguel se fue a la cama, se seguía sintiendo mal por haber dicho que los niños negros no eran iguales y que eran malos, sin embargo, se decía que no había mentido, porque él había leído sobre el país que se llama Sudáfrica. 
Miguel se fue quedando dormido y empezó a soñar ya soñar... Ahora vivía en otra ciudad, su nombre no era Miguel, sino Felipe, y cuando se vio sus manos eran de color negro, entonces, se asustó y preguntó en qué país vivían y le respondieron que se llamaba Sudáfrica. Su madre se le acercó y le dijo: -Levántate Felipe o llegarás tarde a la escuela. Se le quedó mirando a su madre y se dio cuenta de que era su misma madre, sólo que de color negro. Madre -le preguntó- ¿En dónde está mi padre? La madre con lágrimas en los ojos le respondió: -Hijo, tu sabes que está en la cárcel por luchar para que seamos todos iguales, para que blancos y negros estemos unidos. 
Felipe se fue a la escuela y se dio cuenta, de que había escuelas para niños blancos y escuelas para niños negros, entonces se recordó de Antonio y la forma como lloraba. Acá era todo un pueblo que lloraba. 
Al salir de la escuela, Felipe pidió a su madre que lo llevará a la ciudad, pero le dijo que allí no entraban los negros, -Pero madre, si somos iguales, decía Felipe-. La madre lo miraba y lo acariciaba con todo el amor del mundo. -Ven hijo, vamos a ver a tu padre- le dijo su madre, y se fueron a una prisión de sólo negros. 
Allí estaba su padre, únicamente que tenía el color negro, pero era el mismo. Entonces se recordó que la noche anterior le había dicho que todos éramos iguales; ahora se daba cuenta de que éramos todos iguales. Allí estaba su padre y su madre, sólo cambiaba el color. También se dio cuenta que el color de la lucha por la igualdad era el más bello de los colores
Corrió y abrazó a su padre, lo besaba y lo besaba con toda la ternura de las estrellas, -Padre mío- te amo con toda el alma, le dijo Felipe. El padre lo acariciaba y le empezó a recitar unos poemas muy bellos, porque su padre era poeta.
Cuando iba de regreso a su casa, por el camino de los negros, pensaba en lo injusto de ese país, y en lo injusto que él había sido con Antonio. 
Cuando llegaron, su madre lo besó en la frente y le dijo: -Felipe, prométeme que nunca causarás sufrimiento a otra persona porque sea de otro color, prométeme que lucharás para que todos seamos iguales. -Si madre, te lo prometo-, respondió.
Sin embargo, la madre lloraba sin consuelo, y entre lágrimas le dijo: -Hijo, tienes que ser muy fuerte, mañana tu padre morirá por luchar por la igualdad de los seres humanos, el Gobierno de Sudáfrica lo ha condenado a morir. Felipe se fue en silencio a su cama, las lágrimas caían de sus ojos como cuando llueve, en medio del llanto se quedó dormido, su último pensamiento fue para su padre. 
A la mañana siguiente, se despertó con mucha tristeza. iMadrel iMadre!, gritaba. Vamos a ver a mi padre, hoy es el último día que lo puedo ver. Cuando de pronto se encontró con su padre que le dijo: ¿Oye Miguel, que es eso de que hoy es el último día de que me puedes ver? Entonces se dio cuenta, que estaba frente a su padre, que todo había sido un sueño y lo abrazó como nunca. 
Padre mío, somos todos iguales, le decía muy contento. Luego llegó su madre y también la abrazaba Miguel. Ellos no entendían que pasaba, pero se daban cuenta de que Miguel había tenido un sueño. Cuando Miguel les contó el sueño a sus padres, y también lo que había pasado con Antonio; estos le dijeron: -Bueno hijo, tú ya sabes qué debes de hacer con respecto a Antonio
Cuando llegaron a la escuela, Antonio estaba en una esquina con la mirada triste, en eso llegaron todos los niños de la escuela, porque ya Miguel les había contado la verdad y el sueño de la noche anterior. Entre todos le pidieron perdón por su comportamiento, además lo nombraron capitán del equipo de pelota.
Desde entonces, el equipo de la escuela, es campeón, no únicamente en el juego de la pelota, sino también en la lucha para que todos seamos iguales.
REFLEXIÓN: 
No hay que discriminar a nadie por su color ya que todos somos iguales y nos merecemos el mismo trato por pertenecer todos a una misma sociedad.

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